Derechos laborales frente a la viabilidad téncica empresarial

Derechos laborales frente a la viabilidad téncica empresarial

En el debate económico contemporáneo hay una cuestión que rara vez se aborda con serenidad:  patronal y sindicatos no llegaran a acuerdos nunca. El equilibrio entre los derechos laborales de los trabajadores y la viabilidad real de las empresas. Se habla mucho de estabilidad, protección social y seguridad del empleo, pero menos de quién asume el riesgo cuando la actividad económica no funciona. Y conviene recordar que sin riesgo no hay empresa; sin empresa, tampoco hay empleo.

El marco laboral europeo se ha construido sobre un principio razonable: proteger al trabajador frente a la incertidumbre del mercado. Sin embargo, en la práctica, esta protección puede generar situaciones paradójicas. No son pocos los casos en los que, tras años generando empleo, pagando salarios, impuestos y cotizaciones, un pequeño empresario se ve obligado a cerrar su actividad con ingresos inferiores a los de quienes trabajaban para él. No se trata de cuestionar derechos laborales, sino de preguntarse si el sistema distribuye de forma justa los riesgos y las responsabilidades.

Desde el punto de vista económico, los pequeños empresarios asumen varios riesgos simultáneos: el financiero, al invertir capital propio o endeudarse; el operativo, al depender de la evolución del mercado; y el regulatorio, al soportar cambios normativos, fiscales o laborales que no controla. El trabajador, en cambio, asume un riesgo mucho más limitado: la posible pérdida del empleo, compensada en muchos casos por indemnizaciones, prestaciones y mecanismos de protección.

Este desequilibrio no es necesariamente injusto; forma parte del contrato social europeo. El problema aparece cuando la carga regulatoria y los costes estructurales hacen que emprender deje de ser una apuesta racional atractiva. Si el resultado probable de un fracaso empresarial es la descapitalización personal del autónomo, la pérdida de ingresos y asumir deudas mientras el sistema protege de forma razonable al trabajador, el incentivo para crear empresa disminuye. Y cuando se desincentiva la creación de empresas, se debilita la base del empleo futuro.

La cuestión no es elegir entre derechos laborales o viabilidad empresarial. Ambos son necesarios. Una economía sin protección social genera precariedad; una economía sin rentabilidad empresarial genera paro. El equilibrio consiste en reconocer que el riesgo empresarial cumple una función social: es el motor que permite que existan oportunidades laborales. Si ese riesgo no se distribuye de manera proporcional, el sistema se vuelve frágil.

En este sentido, la figura del emprendedor resulta especialmente importante. El autónomo suele ser inversor, gestor, comercial, financiero y trabajador al mismo tiempo. Cuando la actividad prospera, sostiene empleo y actividad económica. Cuando fracasa, a menudo queda fuera de los mecanismos de protección que sí alcanzan a sus empleados. No es extraño que, tras el cierre, quien creó el empleo termine en una situación económica más vulnerable que quienes lo desempeñaron. Desde la óptica económica, esto plantea una pregunta incómoda: ¿puede un sistema sostenerse si penaliza de forma estructural a quien asume el riesgo productivo?

No se trata de reducir derechos laborales ni de glorificar el fracaso empresarial como parte inevitable del mercado. Se trata de introducir mecanismos que repartan mejor el riesgo. Esto puede traducirse en sistemas de segunda oportunidad más ágiles y que sean útiles realmente, en vez de ruletas rusas de las Administraciones con carruseles de embargos y regateos en las quitas de deudas, en protección real para el autónomo en situaciones de cierre, en cargas administrativas proporcionadas o en marcos laborales que contemplen la realidad de las pequeñas empresas, que no operan con la misma capacidad financiera que las grandes empresas y corporaciones.

El equilibrio entre derechos y viabilidad no se logra enfrentando trabajador y empresario, sino entendiendo que ambos forman parte del mismo ecosistema económico. Cuando una empresa cierra, no gana nadie: pierde el empresario, pierden los trabajadores y pierde la economía local. La clave está en diseñar reglas que protejan sin asfixiar y que fomenten la creación de riqueza sin desproteger a quienes dependen de ella.

En última instancia, la pregunta no es quién debe tener más derechos, sino cómo construir un sistema donde asumir riesgos productivos no sea una condena económica y donde el trabajo siga siendo digno y seguro. Si ese equilibrio se rompe, la economía se vuelve menos dinámica, menos emprendedora y, paradójicamente, menos protectora. Porque sin empresas viables, los derechos laborales terminan convirtiéndose en una promesa sin empleo que los sostenga.

Antonio Luis González

Presidente de Fedeco Canarias

´Adeje te quiere’, la campaña que lanzan el Ayuntamiento y la AECPA para fomentar el comercio local en San Valentín

El Ayuntamiento de Adeje ha puesto en marcha la campaña de dinamización comercial con motivo de San Valentín bajo el lema ‘Adeje te quiere’, una iniciativa destinada a impulsar la actividad económica, fomentar el consumo y apoyar a la pequeña y mediana empresa del municipio. La campaña está organizada por la Asociación de Empresarios, Comerciantes y Profesionales de Adeje (AECPA), en colaboración con el Área de Desarrollo Económico y Empleo del Ayuntamiento de Adeje.

Las acciones se desarrollarán los días 12 y 13 de febrero, de 17:00 a 20:00 horas, y el día 14 de febrero, de 10:00 a 13:00 horas, en la Zona Comercial Abierta de Adeje Centro. Entre las iniciativas previstas destaca la entrega de un detalle a las personas compradoras, que será facilitado por la organización de la campaña a los establecimientos adheridos. Además, el día 13 de febrero, distintos grupos musicales amenizarán los bares y restaurantes de la zona entre las 19:00 y las 22:00 horas.

La concejala de Promoción de la Actividad Económica y el Empleo, Mercedes Vargas Delgado, ha explicado que el objetivo principal de esta campaña es posicionar al comercio local como la opción preferente de compra en el municipio. En este sentido, ha subrayado que “acciones como ‘Adeje te quiere’ contribuyen a fortalecer el tejido empresarial y refuerzan la conexión de la ciudadanía con los negocios locales”.

Por su parte, el concejal de Desarrollo Económico y Empleo, Alberto Álvarez Jiménez, ha destacado que este tipo de campañas contribuyen a la dinamización de los comercios en épocas clave. “No se trata de una acción aislada, sino que forma parte de un plan estratégico anual para el impulso comercial de Adeje, como ocurre también en fechas señaladas como el Día de los Padres y Madres, Halloween o Navidad, entre otras”, ha señalado.

Igualmente, el presidente de la AECPA, Jordi Esplugas Ramos, valora positivamente este tipo de campañas colaborativas en las que la iniciativa pública y privada se dan la mano en beneficio del comercio local y de los consumidores.

Las empresas interesadas en participar en la campaña ‘Adeje te quiere’ pueden inscribirse a través del formulario disponible en los siguientes enlaces: www.adeje.way2local.es

 y https://www.adeje.es/adejeimpulsa

La UE compra fuera lo que deja morir dentro

Lectura en clave económica del acuerdo de la UE–Mercosur

La reacción del sector agrario europeo tras el reciente acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur no es un arrebato ni una pataleta. Es una advertencia económica. Los agricultores y ganaderos no se han puesto “en pie de guerra” por ideología, sino por números, costes y supervivencia. Y conviene escucharlos, porque lo que está en juego no es solo el campo, sino un modelo productivo, social y estratégico para Europa.

Desde una perspectiva estrictamente económica, el acuerdo plantea una contradicción difícil de sostener ya que la UE exige a sus productores estándares ambientales, laborales y sanitarios cada vez más elevados, con costes crecientes, mientras abre la puerta a productos procedentes de países donde esas exigencias no existen o son notablemente más laxas. El resultado ya es conocido, competencia desleal en origen, presión a la baja sobre los precios y pérdida de rentabilidad del productor local europeo.

Las organizaciones agrarias europeas coinciden en un punto clave, no se oponen al comercio internacional, sino a la asimetría regulatoria. Producir en Europa hoy implica asumir costes derivados de la PAC, de la estrategia “De la granja a la mesa”, de la reducción de fitosanitarios, de la trazabilidad, del bienestar animal o de la normativa laboral. Todo ello es positivo desde el punto de vista social y ambiental, pero tiene un precio y no se compite con las mismas reglas respecto a lo que entra de fuera.

Cuando la UE permite la entrada de carne, cereales, azúcar o frutas producidas bajo condiciones muchísimo menos exigentes, el mercado no premia la sostenibilidad: premia el menor coste. Y ahí el agricultor europeo pierde siempre. No por ineficiente, sino por cumplir las reglas que la propia Europa le impone.

Desde el punto de vista económico, esto genera un “Dumping regulatorio”: no se subvenciona directamente el producto importado, pero se le permite competir sin cargar con los mismos costes estructurales. El efecto final es idéntico.

El impacto no es teórico. La experiencia demuestra que cada apertura de mercado sin salvaguardas provoca caídas de precios en origen, especialmente en sectores sensibles. Reducción de la renta agraria, ya de por sí ajustada. Abandono de explotaciones, sobre todo pequeñas y medianas, así como una destrucción de empleo rural y despoblación.

Desde una óptica macroeconómica, sustituir producción local por importaciones no abarata realmente la cesta de la compra a medio plazo. Puede contener precios en el corto plazo, pero genera dependencia exterior, volatilidad y pérdida de tejido productivo. Es pan para hoy y hambre para mañana.

Uno de los grandes errores del debate público es presentar la soberanía alimentaria como una postura proteccionista o retrógrada. Nada más lejos de la realidad. Desde el análisis económico, la soberanía alimentaria es gestión del riesgo.

Europa aprendió con la crisis energética lo que significa depender del exterior para bienes estratégicos. La alimentación lo es aún más. Externalizar la producción agraria equivale a renunciar a la capacidad productiva propia en un contexto de crisis climática, tensiones geopolíticas y crecimiento de la demanda mundial.

Además, producir cerca reduce la huella de carbono, garantiza la trazabilidad y mantiene vivo el territorio. Importar alimentos desde miles de kilómetros mientras se penaliza al productor local no es sostenible ni ambiental ni económicamente.

El modelo que está eligiendo la UE tras el acuerdo con Mercosur refleja una deriva preocupante. Europa actúa como gran mercado consumidor, pero debilita su base productiva. Se protege la industria, se cuida el sector financiero, pero se trata al campo como una variable de ajuste, un verdadero disparate económico.

El mensaje implícito que recibe el consumidor es peligroso “producir en Europa es caro, mejor comprar fuera”. A medio plazo, eso equivale a desmantelar uno de los pocos sectores que garantizan autonomía, cohesión social y equilibrio territorial.

La alternativa sensata es apoyar al sector agrario y eso no implica cerrar fronteras, sino aplicar sentido común económico y estas son las calves:

  1. Cláusulas espejo reales: lo que se exige al productor europeo debe exigirse también al importado.
  2. Mecanismos de salvaguarda automática ante caídas de precios o distorsiones de mercado.
  3. Refuerzo de la producción local y regional, no solo vía ayudas, sino con política comercial coherente.
  4. Valoración estratégica de la alimentación, al mismo nivel que la energía o la tecnología.
  5. Defensa del consumidor a largo plazo, garantizando estabilidad, calidad y seguridad alimentaria.

Lo que hoy denuncian los agricultores no es un acuerdo concreto, sino una forma de entender Europa. Una UE que predica sostenibilidad y exige estándares muy altos a los propios, pero importa productos sin exigirlos; que habla de resiliencia, pero debilita su base productiva; que pide sacrificios al campo, pero no lo protege cuando compite en desigualdad.

Desde la economía, la conclusión es clara, sin soberanía alimentaria no hay estabilidad, ni social ni económica. Y sin agricultores, Europa será un gran supermercado… vacío de futuro.

Por Antonio Luis González Núñez, presidente de FEDECO Canarias

Nota informativa: Calendario laboral de la provincia de Las Palmas

Ya se encuentra disponible el calendario laboral correspondiente a la provincia de Las Palmas, en el que se recogen los días festivos de ámbito nacional, autonómico y provincial que serán de aplicación durante el año en curso.

Este calendario establece los días no laborables de carácter retribuido y no recuperable, de acuerdo con la normativa vigente y tras su aprobación por los organismos competentes. A los festivos recogidos en el calendario provincial se podrán añadir, además, los festivos locales que determine cada municipio.

Se recomienda a empresas, trabajadores y ciudadanía en general consultar el calendario laboral oficial para una correcta planificación de la actividad laboral, así como verificar los festivos locales específicos de su localidad.

Nota informativa: Calendario laboral de la provincia de Santa Cruz de Tenerife

Ya se encuentra disponible el calendario laboral correspondiente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en el que se recogen los días festivos de ámbito nacional, autonómico y municipal que serán de aplicación durante el año en curso.

Este calendario establece los días no laborables de carácter retribuido y no recuperable, de acuerdo con la normativa vigente y tras su aprobación por los organismos competentes. A los festivos recogidos en el calendario provincial se podrán añadir, además, los festivos locales que determine cada municipio.

Se recomienda a empresas, trabajadores y ciudadanía en general consultar el calendario laboral oficial para una correcta planificación de la actividad laboral, así como verificar los festivos locales específicos de su localidad.

Fedeco Canarias presenta el Índice de Madurez de Comercio de Canarias: una radiografía del estado del pequeño y mediano comercio del archipiélago

El informe revela una brecha digital significativa entre islas y sectores, y marca una hoja de ruta clara para modernizar el comercio canario.

La Federación de Desarrollo Empresarial y Comercial de Canarias (FEDECO Canarias) ha presentado el Informe de Madurez del Comercio en Canarias 2025, un completo análisis sobre la situación real del comercio del Archipiélago. El documento, basado en 12 apartados técnicos y más de un centenar de indicadores territoriales y sectoriales, ofrece una visión detallada del grado de digitalización, profesionalización, inversión, formación y competitividad del tejido comercial canario.

El informe incorpora datos desagregados por islas, por sectores económicos y por tamaño de empresa, e introduce como variable el Índice de Madurez Comercial de Canarias (IMCC), una herramienta diseñada para medir de forma objetiva el nivel de desarrollo del comercio regional.

Dentro de las principales conclusiones a destacar según el informe, el comercio canario presenta una madurez media de 58 puntos sobre 100, con diferencias notables entre islas:

  • Gran Canaria (64) y Tenerife (62) se sitúan a la cabeza del Archipiélago.
  • Las islas turísticas de Lanzarote (58) y Fuerteventura (59) mantienen un nivel intermedio.
  • Las islas verdes —La Palma (50), La Gomera (46) y El Hierro (48)— muestran las mayores dificultades.
  • La Graciosa (42) refleja la brecha estructural más profunda.

El estudio también destaca diferencias sectoriales relevantes: el comercio vinculado al turismo, la electrónica y la perfumería encabezan el índice de madurez, mientras que ferreterías y comercios mixtos presentan los indicadores más débiles.

El informe apunta a que existe una brecha digital que necesita de actuaciones inmediatas, ya que:

  • Solo el 54% del comercio regional posee un nivel adecuado de digitalización.
  • El comercio electrónico apenas alcanza el 26% del tejido comercial.
  • Más del 70% de los negocios carece de integración tecnológica real (TPV–gestión–contabilidad).
  • Las competencias digitales avanzadas del personal apenas llegan al 7%.

A estos datos se suman las nuevas exigencias normativas, como la facturación digital y el sistema VERIFACTU, que obligan a los comercios a actualizar sus sistemas tecnológicos a corto plazo, pese a su aplazamiento.

El informe propone una hoja de ruta clara para transformar el sector comercial, un plan de acción estructurado en cuatro niveles de prioridad, entre las que destacan:

  • Un programa intensivo de digitalización, con acompañamiento técnico y ayudas directas.
  • Formación certificada con itinerarios en competencias digitales para propietarios y empleados.
  • Asistencia técnica insular en VERIFACTU y factura digital, para garantizar el cumplimiento normativo.
  • Central de compras y plataformas colaborativas que permitan reducir costes.
  • Una estrategia de turismo de compras, especialmente para las islas orientales.
  • Una plataforma logística interinsular, para equilibrar competitividad entre islas capitalinas y menores.

Según el documento, estas medidas tendrían un impacto directo sobre el empleo, la productividad y la capacidad de supervivencia del comercio local en los próximos tres años.

En declaraciones de Victor Sánchez, secretario general de FEDECO Canarias: “Este informe es la fotografía actual más rigurosa que se ha hecho del comercio canario en décadas. No pretende señalar culpables, sino abrir los ojos. El comercio necesita apoyo técnico, inversión y formación. Si queremos un sector vivo, moderno y competitivo, hay que actuar ya”.

Así mismo Antonio Luis González Núñez, presidente de la FEDECO Canarias, que también ha coordinado los trabajos técnicos del informe, subrayó: “Tras enfocarnos de depurar series estadísticas y variables representativas del sector. Hemos llegado a obtener indicadores fiables con datos insulares y sectoriales que permitan diseñar políticas comerciales de manera precisa. La brecha digital no es una opinión: es una realidad que afecta directamente a la competitividad del Archipiélago”.

El informe, que será un documento clave para el futuro económico de canarias, se presenta como una herramienta imprescindible para instituciones, ayuntamientos, cabildos y asociaciones empresariales de todo el archipiélago. Su objetivo es servir de base para diseñar políticas que impulsen la modernización del sector comercial y garanticen su continuidad y supervivencia en un mercado cada vez más exigente.

El documento completo está disponible para su descarga en el siguiente enlace:

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Teléfono de contacto para entrevistas: Antonio Luis González Núñez, presidente de Fedeco Canarias: 670 64 36 39 / email: info@fedecocanarias. com