La criminalización del comercio y la hostelería

Abr 11, 2021 Noticias

La criminalización del comercio y la hostelería

Desde el comienzo de la pandemia, el sector comercial y de la hostelería han sido uno de los grandes sectores perjudicados y los máximos señalados por las autoridades sanitarias como los principales focos de expansión del coronavirus, mientras observamos incrédulos las interminables imágenes de incumplimientos en otros muchos sectores, que ahora no vienen al caso comentarlos.

El comercio tradicional, por la proximidad con sus clientes, a seguido a pie juntillas todas y cada una de las indicaciones, recomendaciones y limitaciones impuestas por las autoridades sanitarias, que por otra parte no han dejado de confundirnos con los continuos cambios en la regulación, a los que igualmente nos hemos tenido que adaptar sin dejar a un lado los dispensadores de geles hidroalcohólicos, las limitaciones de aforo, señalización de espacios de entrada y salida del local, mamparas protectoras, cartelería, insistencia en el uso de la mascarilla, las mascarillas… en fin, de todo, absolutamente de todo.

En cuanto a la hostelería y en concreto a lo referido a la restauración, la obsesión es aún mayor si sumamos a todas las imposiciones anteriormente mencionadas, el cierre del interior de los locales, y todo esto a pesar de la ventilación y extracción de la mayoría de ellos, el cumplimiento de la limitación de aforo establecido, la distancia de seguridad entre mesas, incluso en algunos casos la instalación de mamparas de separación entre comensales. Cada propietario, encargado o camarero ha puesto con cada cliente todo el celo posible para cumplir y hacer cumplir todas las medidas como si se trataran de eternos vigilantes ante el despropósito de algunos, se tienen establecimientos y comercios seguros y responsables, no guarderías de personajes inconscientes.

El sector de la restauración lleva lanzando un SOS desde hace ya algún tiempo, no entienden de ninguna manera ¿cómo es posible que se mantengan abiertos otros espacios interiores con mucha más afluencia de público y sin control de acceso, geles y demás elementos de protección? Y no lo entienden porque sencillamente los niveles establecidos de control no pueden llevar aparejado el cierre interior de estos locales mientras el transporte público va abarrotado.

Se estima que en España cada 20 minutos cierra un comercio, cesa su actividad, y lo hace ante la falta de clientes o sencillamente porque las limitaciones han provocado que los clientes potenciales dejan de acudir a una simple terraza que, a pesar del esfuerzo por parte de algunos ayuntamientos por agilizar las licencias express, no es el lugar adecuado o no están aliviando la merma interminable de ingresos.

Las ayudas directas, bienvenidas sean, para devolver el dinero al Gobierno

Y es que a pesar del cierre por fuerza mayor, por falta de clientes e ingresos, no nos eximen de continuar haciendo frente a las obligaciones fiscales y gastos generales generados en cualquier negocio, por lo que las ayudas directas –que por otra parte son bienvenidas pese al retraso- solo están sirviendo para pagarle al Gobierno los impuestos que vienen devengados por la actividad que se supone que estamos generando, es decir, una especie de timo encubierto en ayudas que a los sectores implicados no nos sirve para que mañana, por ejemplo, toquen en la puerta de tu casa los rescatados de la pasada crisis con corbata y también protegidos por el gobierno para que nos “roben” por falta de pago los bienes que tanto nos ha costado conseguir.

Debemos y queremos seguir luchado para que el Gobierno entienda que no hay ningún estudio que demuestre que el cierre del interior de los locales de restauración hayan provocado el aumento de casos o la expansión del coronavirus, el claro ejemplo lo hemos tenido tanto en el periodo de; Navidades, Carnavales y ahora recientenente en Semana Santa.
Vacunar y vacunar no será la panacea pero si el respiro para que muchos puedan volver a ganarse la vida decentemente, con el sacrificio y el sudor de su frente.

Antonio Luis González Núñez

Presidente de Fedeco Canarias